Implementación de espacios fluidos en colegios de Chile
Imagina un contexto educativo en el cuál en vez de tener uno o dos profesores por veinticinco alumnos, tengamos cuatro profesores trabajando en equipo con cien alumnos. Esto supondría generar áreas diferenciadas con distinto equipamiento. Puedes tener algunos pequeños anfiteatros para reunir a los alumnos para una presentación. Areas abiertas con mesas de trabajo, lugares más silenciosos para leer, estudiar o trabajar en silencio mayor disponibilidad en el uso de materiales o áreas sucias para generar proyectos. Lo cual supone una optimización del espacio y olvidarnos de tener salas blancas todas iguales.
- Dispoibi

La verdad esque este reto, lleva un par de años siendo parte de la realidad educativa de algunos afortunados niños y profesores y la mejor forma de mostrartelo es con este video. Este colegio no es un proyecto desde cero, es una remodelación, literalmente desarmó sus aulas y pasillos para unificar espacios y crear pequeñas salas diferenciadas. Aquí te muestro como lo hizo el colegio PK Yonge - Elementary School
En el contexto normativo chileno, la idea de generar espacios fluidos entre aulas sí es posible, pero hay varios matices a considerar para cumplir con las exigencias del Ministerio de Educación y las normativas técnicas (como la Norma General de Educación y la Ordenanza General de Urbanismo y Construcciones - OGUC).
1. Requisitos básicos normativos
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Metraje por alumno: La OGUC y las especificaciones del MINEDUC exigen un área mínima por estudiante (generalmente entre 1,10 m² y 1,20 m² por alumno en enseñanza básica y media).
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Volumen de aire: También se requiere un volumen mínimo (m³ por estudiante) para asegurar ventilación y salubridad.
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Iluminación y ventilación: Cada sala debe cumplir con requisitos de iluminación natural y ventilación directa o forzada.
2. Aula por curso: obligatoriedad
En Chile, el reconocimiento oficial de un establecimiento implica declarar una capacidad máxima de estudiantes por sala y un número de salas que cubra a todos los cursos declarados.
➡️ Esto sí exige tener una “sala base” por curso (aunque sea una definición administrativa y no necesariamente un uso exclusivo).
3. Uso flexible posterior
Una vez que se cumple con:
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Los m² por alumno
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El volumen de aire
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La cantidad de salas base declaradas
…no hay una obligación normativa que impida usar las salas de forma flexible para actividades interdisciplinarias, proyectos, talleres o trabajo colaborativo, siempre que se mantengan las condiciones de seguridad, salubridad y aforo.
Esto abre la puerta a:
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Salas multiuso que pueden acoger distintos ramos a distintas horas.
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Espacios fluidos conectados mediante tabiques móviles o elementos permeables (como en el modelo de “learning commons”).
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Sectores diferenciados por actividad (lectura, trabajo grupal, tecnología, arte) dentro de un mismo gran ambiente, respetando las proporciones y los estándares técnicos.
La propuesta supone:
- Diseñar módulos de aula base que cumplan con los m², volumen, iluminación y ventilación exigidos.
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Integrar esas aulas con muros móviles o elementos permeables que permitan unirse para actividades grupales.
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Incorporar espacios intermedios (pasillos anchos, rincones, patios techados) como áreas de aprendizaje.
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Planificar el mobiliario como elemento separador y definidor de zonas (bibliotecas, paneles móviles, pizarras dobles).
4. Innovación y justificación
En el marco de la innovación educativa y el diseño espacial:
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Puedes presentar al MINEDUC un proyecto arquitectónico con módulos flexibles, siempre que el plano oficial indique las salas que cumplen con los mínimos exigidos.
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En el discurso pedagógico, esto se justifica como aprendizaje activo, interdisciplinario y colaborativo, alineado con las tendencias de “21st Century Learning Environments”.
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El truco normativo es que la asignación administrativa de salas y cursos no obliga a un uso rígido en el día a día, siempre que en caso de inspección puedas mostrar que cada curso tiene un espacio que cumple normativa.